sábado, 13 de diciembre de 2014

LA JAULA DE LOS GRILLOS




La propaganda  populista ha encontrado el guión perfecto para encandilar a una sociedad asfixiada por la crisis e irritada, cabreada , enojada, exasperada, exacerbada, encorajinada, airada…por tanta corrupción.
            El relato de mi pan empobrecido por el egoísmo de unas élites sin escrúpulos, que han aplicado dolorosas, lamentables recetas de ajuste mientras escanciaban los arcones del bien común.
            El maniqueísmo funciona en momentos de angustia colectiva.
            En este clima de inseguridad los encantadores de serpientes han tocado en su flauta mágica la sencilla melodía del bien y del mal.
            ¿No será  que se está preparando enarbolar, emplear la utopía de la que hablaban nuestros clásicos?
            ¿No será que este estatus de iluminados se va a deber a que el orden vigente está perdiendo todas aquellas constantes vitales que nos habíamos dado allá por el 78?
            ¿Para qué hay instituciones que deben estar velando su correcta ejecución en todos los órdenes y no llegar a lo que estamos llegando?
            ¿Por qué han sido colapsadas?
            ¿Se quiere escindir todo?
            ¿Quieren dar un puñetazo rompiendo lo práctico y pragmático que teníamos?
            Nada de renuncias, nada de limitaciones, nada de razón y juicio, nada de sentido común…
            ¿Dónde vais en avalancha
            Nos pregonan que el juego tampoco no ha cambiado de reglas y que la dinámica propuesta transformadora, creemos que encubre una gran ambición, que no es otra que el asalto a las instituciones para descomponerlas y desconectarlas. ¡Peor, nunca!
            Están engañando: aquí hay una seductora dialéctica con apariencias de renovación y no hay nada de eso. Porque lo que se necesita es un estado de meliorización  en todo lo  que se ha mal y poner remedio sin tardanza y sin miedos.
            Cuidado con los que vienen vestidos de corderos que serán tan falibles como estos y aquellos cuando palpen el poder.
            Aquí no hay salvadores vestidos de tal forma y de tales ideologías, pues la caja no da “pa más”
            ¡Cuidado de los responsables  de las teles que les están haciendo sus labores gratis: la 5 y la 4 y la 6. ¿Observan sus tics totalitarios soterrando las libertades?
            Cuanto antes presenten sus programas, se estudiarán sus proyectos que no son nada explícitos.
            Se avecinan peligros, contingencias, espadas de Damocles sobre esta sociedad, aún débil, sobre todo en los servicios sociales básicos, pues las reservas no dan más leche..
            Necesita la sociedad sentido común, una mollera bien amueblada para que  unos y otros no puedan engañarnos. Apagón de estas televisiones que les sirven gratis de plataforma para lanzar todos los dicterios posibles.
            ¿Dónde están los filósofos y los intelectuales de antaño? Callan, excepto algunos. ¿Dónde están los economistas de campanillas? ¿Dónde están los empresarios comprometidos con la renovación y altas tecnologías para salir de la crisis? Todos nosotros, que somos los que votamos, pongamos a gran velocidad el auténtico sentido común y seamos consecuentes con lo que hacemos y lo que debamos hacer para bien de la Sociedadbiencomún.
            El gobernante correcto no llega a imponer su estado de ánimo en los contrarios. Pero el único modo de combatir las tropelías descaradas es restablecer con mano firme un orden en todos los niveles justó; y que más pronto que tarde se vayan restituyendo a la sociedadbiencomún los bienes que ha sido estafados, duro a duro, para mejorar la auténtica sociedad del bien común.. Si no hay unión, consenso de las conciencias pensantes y bien ajustadas y acordes en la justicia no llegaremos a ninguna parte.
            Hay que crear una nueva democracia con sus prístinos valores; en el convencimiento de la unión de voluntades: de orden, de verdad, de transparencia, de inteligencia y de sentir el bien común,¡ qué difícil lo vemos y lo tenemos. Pero hay que despejar el lastre que esta sociedad arrastra.




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